Liturgia
Moniciones litúrgicas VII T.O.
Monición a la LITURGIA DE LA PALABRA
(Después del GLORIA)Queridos hermanos: Ahora vamos a iniciar la Liturgia de la Palabra. En ella es el mismo Señor el que nos habla por los Profetas, por los Apóstoles y, muy especialmente, por las enseñanzas del mismo Señor Jesús recogidas en el Evangelio. Toda esa abundancia de Palabra de Dios nos enseña cómo podemos llegar a ser realmente las personas que Él quiere que seamos. Por lo tanto, si realmente respetamos y apreciamos al Señor, atendamos cuidadosamente a lo que nos dice, sin distraernos ni distraer a los demás.
Monición a la LITURGIA EUCARÍSTICA
(Después de contestar a la invitación ORAD HERMANOS en el Ofertorio)Queridos hermanos: Comenzamos ya el Memorial del Misterio de nuestra fe, es decir, la gran Acción de Gracias de Jesús al Padre, porque ha llevado a su pleno cumplimiento toda la historia de la salvación que comenzó en el momento mismo en que el hombre se alejó de él por la primera desobediencia. Es en Jesús, con Jesús y por Jesús como nosotros aceptamos el Don de Dios, su Santo Espíritu, y nos disponemos a vivir como hijos de tal Padre. Nos ponemos de pie, que es la postura adecuada para hacer esa Acción de gracias.
Moniciones litúrgicas VI T.O.
Monición a la LITURGIA DE LA PALABRA
(Después del GLORIA)Queridos hermanos: Comenzamos ahora la primera parte de la celebración, sirviendo abundantemente la “mesa de la Palabra de Dios”, para que comprendamos que toda la Escritura se refiere a Jesús, el Mesías que tenía que venir, el Hijo de Dios hecho hombre. Si la escuchamos con atención y la acogemos de verdad (cosa más fácil si la hemos preparado previamente en casa), nos comprometeremos con ella y nos cambiará la vida. Sólo así se cumplirá el deseo del Señor de que alcancemos la vida eterna, que es conocer al único Dios verdadero y a su enviado Jesucristo.
Monición a la LITURGIA EUCARÍSTICA
(Después de contestar a la invitación ORAD HERMANOS en el Ofertorio)Queridos hermanos: Comenzamos ya la Liturgia Eucarística con la Plegaria de acción de gracias al Padre, en el Espíritu, recordando la maravilla de la Encarnación de su Hijo, que supera toda sabiduría humana. Pero no sólo la recordamos sino que, haciendo el Memorial de la Muerte y Resurrección del Señor Jesús, actualizamos todo su Misterio de salvación, y lo volvemos a tener entre nosotros como un hombre entre los hombres, a pesar de que es el Dios que nos salva. Por eso nos ponemos de pie.


